7/8/09
3/7/09
Ya no hay forma de pedir perdón...Pedro
¿cómo voy a lograr que aún me quieras?
¿cómo lograr que quieras escuchar?
Cuando este fuego me desvela
Pero despierto solo una vez más
¿cómo lograr verte de nuevo?
¿cómo he de recobrar tu corazón?
¿cómo aceptar que todo ha muerto
Y ya no hay forma de pedir perdón?
Qué mal, qué mal,
Esta absurda y triste historia
Que se pone cada vez peor
Qué mal, qué mal,
¿por qué ni puedo hablarte?
Temo que es así,
Que ya no hay forma de pedir perdón
¿cómo lograr que aún me quieras?
¿cómo lograr que quieras escuchar?
Cuando este fuego me desvela...
¿qué es lo que voy a hacer?
¿qué es lo que voy a hacer
Si ya no hay forma de pedir perdón?
29/6/09
23/6/09
un poco de amor francés...Alain
Laetitia je ne savais pas
Que tu etais tout pour moi
Un oiseau chantait tout pri¨s de moi
Mais je ne l'entendais pas
Et tu vivais innocente, ephemi¨re
Tu habillais nos printemps de chimi¨re
Laetitia je ne savais pas
Que la vie n'est rien sans toi
L'oiseau fragile un jour s'est abattu
La mort ne l'a pas rendu
Et tu reposes dans le bleu de la mer
Toi qui colorais de bleu nos chimi¨res
Un oiseau chantait pri¨s de moi
Jamais il ne reviendra
Laetitia, non je ne savais pas
J'etais amoureux de toi!
18/6/09
16/6/09
George...Let it Roll
14/6/09
10/6/09
Serrat... simplemente, escuchemos
EL HORIZONTE
Puse rumbo al horizonte y por nada me detuve, ansioso por llegar donde las olas salpican las nubes, y brindar en primera fila con el sol resucitado, sentarme en la barandilla y ver qué hay del otro lado. Y cuanto más voy pa' allá más lejos queda, cuanto más deprisa voy más lejos se va. Allí nacen las leyendas y se ocultan los secretos y se alcanza a dibujar con las estrellas en el firmamento. Sueño con encaramarme a sus amplios miradores para anunciar, si es que vienen, tiempos mejores.
7/6/09
29/5/09
14/5/09
26/4/09
Victor Heredia x 2
MANDARINAS
(A María Cristina, que vive
todavia en cada primavera)
Recuerdo: cuando niño
robaba mandarinas,
redondeces de oro
que una dulce vecina
cuidaba de mis garras
-mis garras asesinas-
como quien cuida el tiempo
que no arruine la vida.
Yo esquivaba en la siesta
la leve ligustrina,
sobornando a su perro
con sobras de cocina,
y entraba al terrenito
de Doña Catalina,
que dormía su sueño
tras pesadas cortinas.
Alzaba mi tesoro
y escalaba la encina,
después, con un silbido,
le avisaba a Cristina
y comíamos juntos,
y ella a veces reía
con risa transparente y
fulgor de aguamarina.
Silbo de vez en cuando
para ver que sucede
aunque hace tantos años
que talaron la encina,
y aunque no me lo crean
a veces siento risas,
y un perfume en el aire,
como de mandarinas.. .
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